La requisición vive fuera del sistema
Producción trabaja con una hoja suelta que alguien llenó a mano. Si se pierde, se vuelve a preguntar todo.
Software de producción sobre pedido
Vender es la parte fácil. Lo que cuesta es lo que viene después: quién lo está produciendo, qué se mandó a maquila, qué falta cobrar y por qué el cliente lleva tres días esperando. Función IA mantiene esa historia completa, en un solo lugar.
Sin cuenta, sin registro y sin vendedor de por medio: el sistema real, con casos ya cargados.
Hecho para este piso, no para una oficina
Bordado · Serigrafía · Sublimación · Gran formato · Uniformes · Promocionales
Función IA nació dentro de un taller que imprime, borda y confecciona todos los días. Cada pantalla existe porque antes existió el problema: una requisición que se perdió, una maquila que nadie sabía dónde estaba, un pedido que se entregó sin cobrar el saldo.
Por eso el sistema no se parece a un punto de venta al que le agregaron módulos. Está construido al revés: empieza en la orden de producción, que es donde de verdad se gana o se pierde el trabajo.
Si diriges un taller, vas a reconocer tus propios pendientes en la primera pantalla.
Desarrollo y soporte
Funcional Software
El conocimiento del oficio pone las preguntas; la ingeniería las resuelve. Detrás de Función IA hay un equipo de software dedicado a desarrollarlo, actualizarlo y acompañar a quien lo usa. La diferencia con una agencia es que aquí quien programa sabe la diferencia entre bordado y serigrafía.
Entre que el cliente dice que sí y que recoge su pedido pasan veinte cosas, y casi todas viven hoy en una libreta, un grupo de WhatsApp y la memoria de alguien.
Producción trabaja con una hoja suelta que alguien llenó a mano. Si se pierde, se vuelve a preguntar todo.
«¿Ya se bordó?» se responde caminando al taller y preguntando. Tres veces al día, todos los días.
Qué se mandó, con quién está, cuándo vuelve y cuánto se le debe: cuatro datos que rara vez están juntos.
El pedido sale por la puerta y el saldo se descubre semanas después, cuando ya es una llamada incómoda.
Cada paso hereda lo del anterior. Nadie vuelve a capturar lo que ya se capturó, y en cualquier momento se puede ver dónde está un trabajo sin levantarse de la silla.
01
Lo vendido se convierte en un trabajo con cliente, fecha y compromiso.
02
Producción recibe medidas, tallas, técnica, archivos y notas en una hoja que se imprime.
03
Cada proceso guarda su avance y su responsable: diseño, corte, bordado, impresión, acabado.
04
Lo que sale del taller conserva orden, proveedor, piezas, costo y fecha de regreso.
05
Se revisa antes de prometer que está listo, no cuando el cliente ya viene en camino.
06
Entregas totales o parciales sin perder el saldo ni el historial del pedido.
Las imágenes de abajo salen del sistema funcionando, con datos de ejemplo. Las mismas pantallas que vas a poder recorrer y clicar en la demostración.
Folio, cliente, técnica, fecha comprometida y avance real por proceso. Filtras por vendedor, sucursal, tipo o estado y ves de inmediato qué va tarde.
La venta queda ligada a su requisición desde el primer momento. La caja lleva su propio corte, con fondo, movimientos y arqueo.
Buscas por folio, cliente o teléfono y aparece el pedido completo: qué lleva, qué requisición lo produjo, cuánto se debe y si ya se entregó parcial.
Ventas del mes, ingresos realmente cobrados, cuentas por cobrar y el estado de cada caja. Cobrado no es lo mismo que vendido, y el sistema no los confunde.
Si cada trabajo que entra es distinto al anterior y pasa por varias manos antes de salir, esto es para ti.
No pedimos correo ni teléfono. Abre la demostración, busca una venta, ábrela, revisa su requisición e imprime la hoja de producción. Si después quieres platicar, ahí está el WhatsApp.